domingo, 26 de junio de 2011

¿Otro “Miss Bolivia”?

Nos volvemos a ocupar de un tema aparentemente frívolo y correspondiente a las páginas sociales porque se acumulan los indicios de la improvisación, quizá impostura, con que se maneja el publicitado concurso de belleza femenina, “Miss Bolivia”. 

Hace un par de meses, lamentábamos que también en este asunto, como en tantos otros temas que ocupan a los bolivianos, no se respeten las reglas, ni siquiera el sentido común. No conocemos a la señorita Teresa Roca, del departamento de Beni, más que por fotografías que la retratan muy bella o por sus declaraciones prudentes que revelan una educación familiar adecuada. Simplemente destacamos su derecho a una sucesión dentro de la coherencia que amerita cualquier competencia. 

La arbitrariedad de Promociones Gloria afectó el sentimiento de todo un pueblo. Aparentemente no habrá elección en Trinidad. Leemos, en cambio, que dos señoritas benianas “fueron designadas por Promociones Gloria y Mario Garrido como candidatas benianas” y llevarán nombres relacionados con la geografía y cultura del departamento donde nacieron, no así los títulos de Miss y Señorita Beni. ¿Qué invento es este nuevo caso? 

No deja de llamar la atención, de igual manera, que en el año del Bicentenario de Chuquisaca, en un contexto de alianza de grupos de poder económico de Santa Cruz con políticos sucrenses para lograr la “capitalidad plena”, sea elegida una representante de esa región. 

Una reconocida politóloga cruceña comentó hace algunas semanas otro absurdo del concurso, la elección de Miss y Señorita Litoral dentro del certamen para seleccionar a cruceñas. ¿Por qué ese privilegio?, se preguntaba la columnista. De pronto hay que contentar a varias familias amigas. 

A ello se suma otro anuncio, que “se espera contar con entre 20 a 22 candidatas…” ¿Cómo se llega a esa cifra? Los inventos suman y siguen y son tan ridículos que no interesan a los comentaristas, pero tenemos que hablar de ello porque salen al exterior con una banda que dice: “Bolivia”. 

Ahora existe la “Señorita Andalucía”; ¿qué representa ese nombre, un deseo, un antojo, una anécdota?; ¿qué tiene que ver con las chapacas? En La Paz, la mayoría de las muchachas más lindas, con más recursos económicos, hace rato que se retiraron de esta competencia. Ahora se suma a la Miss y a la Señorita La Paz la Señorita Illimani. ¡Otra impostura! ¿De dónde sacan un nombre que hace referencia sólo a la ollada, ni siquiera a El Alto y mucho menos al departamento más diverso del país? 

Aunque los organizadores se defienden amparados en que cuentan con el respaldo de los reglamentos de Miss Universo, todos estos desórdenes e improvisaciones muestran que la competencia nacional está lejos de ser seria. 

Quizá a alguna otra de las elegidas se le ocurra eso de que “hablamos inglés”. Quizá sus acelerados cursos de historia y cultura general no sirvan para nada. Quizá ilusione a alguna ingenua. Quizá sólo se trata de un negocio de carne y es así como funciona. Quizá no sea asunto importante en medio de la borrasca que producen las noticias cotidianas. 

apoyomails@gmail.com 

Periodista e historiadora 

Lupe Cajías

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